... por si no podían vivir sin saber qué hice en la semana!
Friday, August 24, 2007
Esta semana
... por si no podían vivir sin saber qué hice en la semana!
Wednesday, August 15, 2007
Lo que alguien debería escribir o hacer
Friday, August 03, 2007
Experimento
De resultar, los resultados estarán listos el próximo viernes.
Suerte a mí.
Thursday, August 02, 2007
Tuesday, July 31, 2007
Médecins Sans Frontières
Algo así como lo que el Grupo Ángeles hace en México, pero sin letritas chiquitas. ¿Cuáles? El mero hecho de respirar el aire aquí contenido, implica honorarios médicos.
De acuerdo a una búsqueda poco exhaustiva por la red, no existe dicha organización en nuestro país. Pero aquí no nos hacen falta. No porque no haya comunidades separadas de la mano de dios, o porque no haya necesidad, o porque haya servicios médicos pa echar pa arriba. No.
Aquí tenemos nuestras versiones clandestinas de médicos sin fronteras. No portan uniformes, ni son sofisticados, ni llegan a tanto como para regalarte los medicamentos; pero existen. Me explico:
El jueves pasado me comenzó a doler la garganta. Basado en experiencias previas compré el medicamento siempre recetado: Eskaflam. Las molestias continuaron y el viernes decidí llamar a mi médico (entiéndase mejor amiga, pero médico de profesión), quien se encontraba fuera del país y me recetó a larga distancia. Compre la medicina y no sentí mejora. Por tanto, Nil sugirió que comenzara a tomar lo que su madre suele recetarle a ella. Pacientemente respondí que prefería quedarme con la receta profesional.
El sábado, mi paciencia se agotó debido al malestar y accedí tomarme una pastilla de Masferol. Después de un par de esas y un sábado pésimo tirado en cama, mi madre sugirió comprar Vick y que Nil me diera el siempre bien ponderado "apapacho que alivia"; y para bajar la fiebre, un remedio casero: frotar alcohol en el cuerpo.
El domingo, aún severamente enfermo, la madre de Nilbia aconsejó cambiar de medicamento a Ambroxol y, por las noches, tomar Anti-flu Des.
Hoy, martes, llego a la oficina y mi nueva compañera me sugiere inyectarme una cosa llamada sinovit o algo así, combinado con no se qué cosa con olor a eucalipto. Por la tarde, en la farmacia, un colega recomienda el Tabcin 500, junto con no sé que otra cosa.
A las 6:59 parece que voy mejorando. Y, por si mi punto no ha quedado claro. La mayoría de las personas que me rodean supongo que pertenecen a esa organización clandestina de médicos sin fronteras. Todos me ven mal y se compadecen, me dan receta no escrita y me dan consejos para sentirme mejor. Todos (para mi sorpresa) conocen los nombres científicos de las sustancias activas y la mejor forma de combinarlas, así como los intervalos de tiempo en los cuales hay que tomarlas y todos -también- acreditan o desacreditan el diagnóstico anterior.
Yo lo único que sé, es que la mejor cura contra la gripa es el apapacho. Y así lo exigo. Y en las noches, ahora, me siento mejor.
Wednesday, June 27, 2007
Televisión para todas las edades
La tecnología ha hecho posible, no solo la televisión y el teléfono; sino la posibilidad de conjuntarlos al comprar vía telefónica algún producto del cual sólo podemos ver lo que el vendedor desea.
La soledad permite que la gente mire la televisión a altas horas de la noche, a tempranas de la madrugada o los sábados antes de mediodía (cuando los no-solos, acostumbran dormir, follar, o salir).
La necesidad de respuestas rápidas es producto de la velocidad a la que vivimos, donde buscamos eliminar costos de todo y hacer el menor esfuerzo para satisfacer nuestras necesidades o deseos. Ya sea un aparato electrodoméstico o un consejero para la vida.
En fin, no pretendo hacer aquí un análisis de la modernidad. Los infomerciales, sea cual sea su origen, están presentes todos los días en la televisión; en nuestras vidas. Nosostros los observamos. Nos dejamos seducir. Nos dejamos convencer. Y –si no fuera por un atisbo de prudencia- tendríamos un cúmulo de productos (maravillosos a la vista pero inservibles en la vida fuera de la televisión) debajo de la cama y una larga cuenta de cargos a la tarjeta de crédito.
Pero por más que despreciemos los infomerciales, a quienes los dirigen, y a quienes los ven; no podemos sino aceptar que alguna, al menos una, una sola vez, hemos visto ahí algún producto que parecía más tentador que la manzana del mito bíblico. Hemos tomado el teléfono. Marcado. Y por fortuna no han contestado.
¿Quién no recuerda los Eagle Eyes? ¿El piano que se desdobla y se pone en cualquier superficie? ¿La “uña de gato” de Andrés García? ¿O el Ki Motion y sus 5 minutos de máxima relajación? ¿Quién no se ha burlado del acento portugués de los pastores de “Pare de sufrir” (y los ha imitado)? ¿A quién no le ha parecido maravilloso poder cortar frutas y verduras, latas y clavos, en tan sólo unos segundos con los cuchillos Jinsu?
Recuerdo cuando comenzaba este tipo de publicidad. No sé qué año era, pero yo era un niño curioso aún. Mi madre, fanática obligada de la limpieza, vió un infomercial sobre un mechudo que se alargaba para “alcanzar aquellos rincones más difíciles de la casa”. MagicMop, creo que era su nombre. La Sra. Villarino, desconfiada de la tecnología (la desconfianza no ha desaparecido) tuvo que recurrir a la ayuda del menor de sus hijos para armarse de valor y hacer el pedido. En 3 semanas llegaría el MagicMop y la revolución de la limpieza al hogar. Pero el MagicMop nunca llegó (afortunadamente tampoco el cargo a la tarjeta)… y hoy mi madre sigue utilizando el mismo banquito de hace 18 años para limpiar “los rincones más difíciles del hogar”.
Mi segundo recuerdo es más reciente, pero también tiene relación con la Sra. Arenas (cambió el nombre después de más de 20 años de viudez). En diciembre pasado, cuando surgió la pregunta: ¿Qué regalaré a mi madre de Navidad?, nos encontrábamos Nil y yo en mi departamento mirando la televisión. (Por supuesto: un sábado por la mañana en que ni dormimos, ni follamos, ni salimos). Y apareció: como por arte de magia. El regalo perfecto. El Power Juicer de Jack Lalane. Mi madre, cuasi-reciente-vegetariana, afecta a los jugos de todos tipos, se volvería loca con este nuevo producto. Todo era perfecto… ¡Pero los estúpidos productores del infomercial nunca dijeron el precio!... Mi madre se tuvo que conformar con un vulgar teléfono celular.
Thursday, June 21, 2007
Presiones sociales
He aquí la respuesta: Mi vida es aburrida. O tengo hueva. O tengo chamba. O simplemente no quiero escribir. O vaya usted y lea otros blogs.
Recomiendo: Mariana, Guillermo, Tinajero o una nueva grata sorpresa, Camila.
El chiste es: vaya usted a presionar a otra persona menos aburrida, huevona o con menos chamba.
P.D. Otra sorpresa: Augusto
Tuesday, June 12, 2007
Detesto
Son mucho menos que una asquerosa mosca.
No hacen ruido como el mosco tradicional que pica por las noches.
Tampoco dan miedo como las abejas o las avispas.
... pero son molestos como ellos solos. Y además, siempre vienen en pareja.
Friday, June 01, 2007
Convergencia
En fin, he aquí mi convergencia musical.
Primero, Bobby Darin con 'Mack The Knife', original de una ópera de Brecht.
Después, la audionovela de Rubén Blades y su "Pedro Navajas"
El ritmo cambia pero la progresión armónica es exactamente la misma.
Monday, May 28, 2007
Sobre la inseguridad
Es una imprudencia andar con tu colección de discos en el carro, pero como bien dijo una amiga, el auto es una extensión del hogar y por tanto es comprensible que uno tenga objetos de valor ahí.
Es extraña la sensación de haber sido sujeto de un robo. Es absurdo agradecer el simple hecho de no haber estado presente, que no hayan dado "cristalazo", que el robo haya sido mínimo o tener un trabajo que te permita volver a adquirir los bienes ultrajados. ¡Cómo si no se fuera una parte de la vida también!
Decir que lo que más duele de un robo es el valor sentimental de los objetos es de perogrullo. Pero vamos, hay objetos que valen la perogrullada: un disco, un libro, una prenda obsequiada son parte de nuestra vida; de la vida íntima, aquella que nadie debiera atreverse a mirar siquiera. Pero no, llega un bastardo cualquiera y se la lleva. Y nos deja solos, con el recuerdo en la memoria y el sentimiento de impotencia por creer que uno pudiese haberlo evitado.
Thursday, May 10, 2007
Humor involuntario
Ahora, el administrador de mi condominio nos regaló una pieza de humor involuntario que no puedo dejar pasar. Aquí va:
A TODOS LOS CONDOMINIOS
POR MEDIO DE LA PRESENTE LES MENCIONO Y RECONOZCO QUE NO LE HE DADO EL TIEMPO QUE DEBERIA AL CONDOMINIO, Y QUE PUEDON ENTENDER SU MOLESTIA, PERO CUENTO CON UN EQUIPO EFICIENTE QUE ME APOYA PARA DESEMPEÑAR .LA SUPERVISION Y COBRANZA, EN ESTE CASO ES LUIS FERNANDO, YA QUE NO PUEDO VENIR MUY SEGUIDO POR OTROS COMPROMISOS DE TRABAJO, ENTIENDO QUE ME CONTRATARON A MI PERO, CUENTO CON UN EQUIPO DE TRABAJO QUE ME APOYA SIN QUE YO ESTE AQUÍ.
TALVEZ USTEDES PUEDEN PENSAR QUE NO SE HA HECHO NADA AQUÍ, PERO DESPUES DE 4 AÑOS CON LA MISMA CUOTA SE HA HECHO LO SUFICIENTE PARA NO DEJAR CAER EL CONDOMINIO.
DE CUALQUIER FORMA QUIERO PEDIRLES UNA OPORTUNIDAD Y COMPROMETERME A ESTAR MAS SEGUIDO Y AL PENDIENTE DE LAS NECESIDADES DEL CONDOMINIO.
DE ANTEMANO GRACIAS
ATENTAMENTE
SR. FRANCISCO LUCERO
Tuesday, May 08, 2007
Contra Tunick
El récord mundial de encuerados en el Zócalo le devolvió al DF la cara con la que, me parece, más le gusta verse: un gigante tolerante, diverso, alocado y poco entrometido, que pese a sus torpezas y miserias, prefiere no hostigar a quienes hasta hace poco estaban privados de ciertos derechos decisivos.
Todos de buenas: si eres gay puedes ir con el juez y establecer una unión civil; si eres mujer y decides interrumpir tu embarazo, tienes la protección de Estado para hacerlo en las condiciones correctas; si lo tuyo es encuerarte en el Zócalo en nombre del arte, vas y te encueras –aun si no llegaste a tiempo y te discriminaron por impuntual.
En general encuentro irritantes los trabajos de Tunick porque al volverse desafiantemente masivos han terminado por representar lo contrario de lo que pretendían originalmente: suponen la banalización del cuerpo –el último espacio de lo sagrado si el fuerte de uno no es ir al templo-, su masificación. Posar para Tunick es asumir la era Wal-Mart, convertirse a la religión del (mal) café de Starbucks, hacer de las partes nobles unas partes nacas. En fin: identificarse con un pollo de Bachoco.
Aun así, las sonrisotas con las que la gente se arrebataba los periódicos en el puesto de la esquina de la escuela (católica) de mi hijo, terminaron por desmentir la ya ni teórica representatividad de los ultras que ganaron un foro desproporcionado durante el momento álgido del debate en torno a la legalización del aborto: a los chilangos les importa un bledo que 18 mil gordos hagan de su culo un asterisco cuando un fotógrafo les pide que se hagan bolita.
Monday, May 07, 2007
Los altibajos del pene
Thursday, May 03, 2007
Mirar pasar la vida
Faffa's es una más de las recomendaciones de Julián. Un pequeño y acogedor restaurante de hamburguesas en la Condesa donde las mesas son llantas de camiones pintadas de verde, las sillas son de varilla de construcción y el arreglo es entre irreverente (con un anuncio de "prohibido pedorrearse" en la pared) y classy.
En Faffa's también venden cerveza extranjera a precios exhorbitantes, sirven unas papas cambray con una salsa picosita exquisita, y hamburguesas con nombres estrafalarios como Alain Delon, Elizabeth Taylor o Clint Eastwood. Supongo que es la versión (semi) fina del puesto clásico de tortas fuera del metro donde la "Gloria Trevi" lleva harta salchicha, chorizo y pierna -aunque no me queda clara la relación entre Clint Eastwood y una hamburguesa (pero eso se puede deber a mi falta de cultura internacional).
El dueño de Faffa's, un anciano aparentemente indiferente ante la vida, y su perro quien se pasea entre las mesas (siempre me asusta), acostumbran sentarse fuera del restaurante a, simplemente, mirar pasar la vida. Una frase curiosa ésta: mirar pasar la vida. Como si la vida fuera una mujer de pechos grandes que se pasea frente a nosotros o un anciano que camina trabajoso y no termina nunca de pasar.
Recuerdo que cerca de la casa de mi madre había un joven (que después se hizo señor) con alguna afectación cerebral. Jorgito -le llamaban- salía todos los días a la esquina de su calle, a mirar y saludar a los paseantes. Autos y peatones le conocíamos, le extendíamos la mano o le hacíamos una seña para saludarlo y él, cortesmente, respondía con un grito o un saludo. Jorgito era un chico temperamental, que a veces nos castigaba con su indiferencia. Muchas veces envidié su condición. Envidiaba la capacidad que tenía para mirar, sin hablar, sin gestualizar; Jorgito sólo miraba y se perdía en sí mismo.En fin, el sábado Nilbia y yo comimos en Faffa's. Y, durante un largo rato, imitamos a Jorgito, al dueño de Faffa's y a su perro.
Que sensación tan placentera es mirar, simplemente mirar. No hacer nada, más que mirar. Mirar la vida ...Y si lo haces al lado de quien más quieres entonces deberías perderte, y no encontrarte jamás.


