Monday, November 10, 2008

Lidiar con las expectativas

La última vez que vi a un presidente con niveles tan altos de popularidad y, por ende, de expectativas, se trataba de Vicente Fox. La historia es por todos conocida, su presidencia fue un fracaso.

Lidiar con las altas expectativas (que, en este caso, no son sólo de la población estadounidense sino de buena parte del mundo occidental) será uno de los mayores retos de Barack Obama. Después de casi un año de repetirnos, por todos los medios posibles, que el cambio es posible; ahora le toca traducir sus palabras en acciones. La tarea es titánica, y los 100 primeros días serán vitales para no perder su impulso electoral.

Tengo mis dudas respecto a Obama. Dudas que se borran cuando lo veo por televisión, cuando inspira con sus palabras, cuando reta con la mirada. Son dudas que provienen más del entorno que de él mismo. Enfrentará una de las peores crisis económicas del mundo como lo conozco; gobernará desde el centro, causando decepción a sus creyentes posmodernos que buscan transformarlo todo; conocerá el establishment más importante del planeta y tendrá que definir su relación con él.

Por otro lado, Obama es muy distinto de Fox. Empezando por lo frívolo, su esposa no zizea y tiene buen estilo. Obama mostró en campaña que sabe de lo que habla, que sus propuestas tienen estructura y no son meros soundbites o slogans.

Por último, Obama tendrá mayoría en ambas Cámaras y eso le da un margen mucho mayor de maniobra.

1 comment:

Camila said...

Lo primero que escuché de comentaristas políticos de varios países cuando se anunció el triunfo de los democratas es que "Obama carga en sus hombros la responsabilidad de cambiar al mundo". Bajo una premisa así, estoy más que convencida de que su mandato, por bueno que pueda llegar a ser, no será suficiente para cumplir la tamaña responsabilidad que le achacan y varios quedarán decepcionados.