Thursday, March 16, 2006

Anular el voto

El pasado domingo fui a votar.

La boleta impone. De pronto me encontré solo en aquella casetita blanca con la mente y la boleta electoral en blanco. No importaron las fobias partidistas ni cuántos razonamientos previos haya elaborado, menos aún las sorpresivas mejoras a las vialidades cerca de mi hogar. La confusión rondaba y la indecisión me abrumó. Anulé mi voto.

La gente asume el voto como una responsabilidad ciudadana. Así lo demuestran las campañas en contra del abstencionismo. Aquella campaña de: 'está muy lejos la casilla'... si amá, pero está más lejos la frontera; busca impulsar el voto y expone al abstencionista como el mayor de los irresponsables (incluso peor que el ingenuo cruza-fronteras).

Mi interpretación del abstencionismo no es esa. El abstencionista es simplemente la ostentación física del analfabetismo de la clase política. Es decir, los candidatos son tan poco creíbles y las campañas tan poco eficaces que no generan ni un mínimo de interés en el ciudadano para asistir a las urnas. El abstencionista no es un irresponsable, es tan solo un desinteresado.

Aunque parezca algo simbólico e ingenuo, anular el voto es también una opción y es distinto que abstenerse.

La marca en mi pulgar izquierdo demuestra mi interés. Y mi boleta anulada, mi insatisfacción.

2 comments:

Anonymous said...

Si, recuerdo tu responsabilidad ciudadana en las elecciones por Gobernador del Edo. de México... nada fue más satisfactorio que verte convencido de lo que hacías
G.

Quique said...

Como alguien mucho más utilitario que tú, creo que no es lo ideal. Desde mi manera de ver las cosas, el abstencionismo refleja un mensaje muy similar, pero con mayor contundencia. En última instancia, el efecto será el mismo. Será un voto menos que cuente. Y es necesario ser realista (cosa que muchas veces los academicos como tú no lo son), en un pais de más de 100 millones de habitantes, A NADIE le va a importar que una persona anule su voto en lugar de abstenerse. Por otro lado, el anular tu voto es algo que gastó gasolina (contaminaste y gastaste un recurso valiosísimo), gastó tu tiempo (otro recurso muy valioso), gastó el tiempo de la persona que se dio cuenta que tu voto estaba anulado (una fracción de segundo, pero sigue siendo innecesario), gastó papel, gastó tinta, te manchaste el dedo, y tuviste que gastar agua de más para poder quitarte la mancha... Y todo para un efecto que hubiera sido el mismo si simplemente no hubieras ido a votar y hubieras aprovechado tu tiempo para algo más.