Saturday, February 17, 2007

Celos

Ya he escrito antes sobre la gente extraña que visita esta librería. Hoy toca el turno a una pareja, de enamorados -supongo-, o tal vez sean desenamorados, o hermanos o paseantes. Llegaron aquí hace 18 minutos (lo sé porque miré el reloj de la computadora en el instante que decidieron sentarse frente a mi).

Ella no es fea. No es ni gorda ni flaca aunque sus caderas rebasan la sujeción del pantalón. Es una de esas mujeres que uno se imagina llena de estrías. En las piernas, en los senos, en la espalda, hasta en el cuello. Su cabello no es ni rojo ni negro pero tiene algo de los dos. Su arreglo es grotesco. A pesar de sus nalgas inexistentes y la grosera redondez de su vientre, ha decidido vestir unos mallones rojos.

Él tampoco es un adonis. Su playera no tiene mangas y ha perdido el color por el uso y la lavandería. Viste un cinturón negro con picos de metal brillante y unos tenis que, por feos, asumo de gran precio.

Llevan 25 minutos aquí. Han notado mi presencia y mi mirada inquisitiva.

Ahora se besan. Se besan sin pudor, a lengüetazos y mordidas. Como yo nunca me atrevería a besar en público. Él besa su cuello. Ella le acaricia los delgados brazos y pasa su mano por su barriga.

Los vecinos se han marchado. No soportaron sus ruidos y risas. Pienso que tal vez lo hacen a propósito para incomodar a los compradores de libros y por eso no me levanto. Finjo concentrarme en mi trabajo. La pareja continúa, inmutable. Él se encuentra atravesado sobre el sillón y continúa besando su cuello. Ella abre los ojos y me mira. Bajo la mirada hacia mi pantalla. Tomo un par de hojas y releo varias veces la misma línea. Es un hecho que no me puedo concentrar. Levanto los ojos y ella continúa mirándome. El chico, Juan o Alberto o Ricardo o como se llame, no lo nota. Está concentrado en lo que hace. Besa su cuello, su oreja, su boca; dándome la espalda y sin notar que ella, Martha o Arcelia o Gladys o como se llame, me mira.

Vuelvo a retirar la mirada y me quedo con esa sensación extraña que uno siente cuando alguien más le mira. Estoy nervioso. Su mirada me inquieta pero me rehúso a cambiarme de lugar. Veo un guardia de seguridad a lo lejos e intento llamar su atención sin éxito mientras ellos elevan el tono de sus caricias. Ella ha introducido su mano en la bermuda de él. Él sujeta los senos de ella con firmeza y pellizca su pezón. El tiempo se detiene y parece que nadie más nota su presencia. Encuentro el primer inconveniente de este lugar apartado de los estantes y los paseantes. Suena mi celular. Hago un esfuerzo por elevar el volumen de mi voz para molestarles, pero su excitación les ha ensordecido. Continúan su encuentro. Temo que dentro de poco tiempo comiencen a despojarse de la ropa y se hagan el amor frente a mi. Entonces si me levantaría, pero sólo entonces.

Levanto mi mirada de nuevo. Ella no me mira más. Tiene los ojos cerrados y su cabeza dirigida al techo. El policía, por fín se acerca. Les dice algo en voz baja y ellos se levantan. Se dirijen a la salida. Ella se detiene. Se dirije al baño y voltea, me mira fijamente, me hace una seña. Él la mira desde la puerta de entrada y nota sus acciones. Me mira. Yo pretendo que no he visto nada, que no ha sido a mí, que no existo. El guardia le comenta algo y sonríe; hojea algunos libros mientras espera a su acompañante.

Pasan unos minutos y ella sale del baño. Me mira de nuevo y sonríe.

6 comments:

Anonymous said...

ja, es indudable, esa chica coqueteaba contigo. Lo más seguro es que por su mente haya atravesado la idea de que la escena te estaba emocionando.

Anonymous said...

ja, es indudable, esa chica coqueteaba contigo. Lo más seguro es que por su mente haya atravesado la idea de que la escena te estaba emocionando.

Anonymous said...

ja, es un hecho, esa chica coqueteaba contigo. Seguramente pensó que estabas emocionado por la escena y que tal vez una sonrisita sería el preámbulo a concluir aquello que con su chico no pudo en ese lugar público.

Tatiana said...

No te creo, ¿de verdad esa foto se la tomaste a ella?, si la respuesta es afirmativa, ella se ha de haber puesto muy feliz y es un hecho que creyó que te la estabas ligando.

Por cierto, saludos, está chistosito tu blog.

Eve said...

Me sorprende que digas "Ella no es fea" y luego pases a describir detalladamente lo fea que es la pobre...
En serio no te hubieras ido hasta que empezaran a hacer el amor? Y si solo se hubiera quitado los mallones la chava? Te hubieras quedado a ver todas las estrías imaginadas?

tatiana said...

bueno, yo también iba a hacer referencia la descipción física de ella, la tachas de no fea y en la descripción se nota espantosa, la foto es lo que hace que cierres con broche de oro.

Sin embargo creo que en gustos se rompen géneros, así que, puede ser que para tí esa chica con todo y sus estrías te sea atractiva.

Ciao!