Monday, October 29, 2007

Holding the collective breath

El pasado 16 de octubre, el Nobel James Watson (co-descubridor de la hélice del ADN), se metió en problemas por hacer afirmaciones racistas que conmocionaron al mundo científico.
No hay cómo defenderlo, pues el anciano dijo:

"Western policies towards African countries are wrongly based on an assumption that black people are as clever as their white counterparts when "testing" suggested the contrary. "

Además,
"... claimed genes responsible for creating differences in human intelligence could be found within a decade."

El dicho de Watson es, a secas, una soberana pendejada (aquí el artículo de The Independent). Pero si quieren una refutación mas o menos científica a sus dichos, he aquí.

La "soberana pendejada" de Watson, me hizo pensar en otra persona ocurrente y para la cual es difícil cerrar la boca. Así, les presento mi propuesta de convergencia (al estilo de las convergencias de Guillermo, quien me ha llamado tonto -no sin razón.)




Termina el artículo de The Independent:

"To many in the scientific community, Watson has long been something of a wild man, and his colleagues tend to hold their collective breath whenever he veers from the script."

Pues resulta que Watson tiene toda una colección de "frases célebres":

"In 1997, he told a British newspaper that a woman should have the right to abort her unborn child if tests could determine it would be homosexual."

"He has also suggested a link between skin colour and sex drive, positing the theory that black people have higher libidos, and argued in favour of genetic screening and engineering on the basis that " stupidity" could one day be cured"

De Vicente Fox, no es necesario transcribir ninguna colección, pues están (valga la redundancia) en la memoria colectiva.

Nota al pie: La comunidad científica reprobó categóricamente las palabras de Watson, y lo más probable es que pierda su empleo actual. A Fox, ¿quien lo corre?

1 comment:

Camila said...

Siempre he pensado que es mucho mejor quedarse callado aunque quedes como idiota, a hablar lo suficiente para confirmarlo, y he aqui dos vivos ejemplos.
Todos deberian hacer como José Saramago, quedarse callados hasta que tengan algo bueno que decir.